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La
Luna apareció en mi noche opacando en su belleza
la infinitúd de las estrellas,
Iluminando mis oscuras noches con su brillo
y su energía. Su sonrisa me observó en silencio
y la luz de su mirada
penetró mi alma,
regalando sensaciones, sentimientos
y emociones. Mi apagado existir recobró la vida,
aquella que el tiempo me quitó. Los días fueron
más plenos y los minutos más intensos. El
tiempo se detuvo en segundos infinitos unidos a tu respirar.. Eclipsas
mi existir,
obnubílas mi razón.,
Tu sonrisa se vuelve mía
y exaltas el corazón. Cuando mi tiempo llega a su
ocaso, cuando los frágiles segundos se extinguen. Queda en mi tu
respirar, la ternura de las miradas y un loco deseo de amar. Con
la sombra galopante de la muerte acechando cada día mi vivir, extraño
tus palabras, tu silencio y tu sonrisa que tantas veces, completaron mi
existir. Me iré en un amanecer que no tendrá
una mañana a tu lado.
Como un vetusto caminate
me perderé en la arenas de tus pensamientos
cuya huella, borrarán, las contínuas olas del mar...
Sin
un adiós, mi fuerza quedará en ti y me sentirás en
cada soplo de libertad cuando el viento acaricie tu piel en el atardecer
de un nuevo día sin mi. |