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Dar,
con el cariño fraternal,
que entrega el trigo,
a todos por igual.
Dar,
lo que hay dentro del alma,
como el Sol
que dá en el alba
los tibios rayos que al hombre,
han de iluminar.
Dar,
sin importar recibir,
como el beso del Sol,
posandose en la Mar;
como el beso de la amada,
la sonrisa de las hijas,
la palabra de la madre,
la mano del hermano,
y el consejo paternal.
Dar,
ya que al fin
amar es dar...
N.Q.C. - 14/08/1990
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